Asociación Argentino Irlandesa  

"William B. Yeats" de Capital Federal

                                                                             

La Asociación Argentino Irlandesa de Capital Federal "William B. Yeats" fue fundada formalmente en Buenos Aires en noviembre del 2001. Su objetivo es reforzar los lazos entre Irlanda y Argentina en los ámbitos cultural, educativo y empresarial.
Desde su fundación hasta la fecha se han realizado múltiples actividades difundiendo parte de la cultura irlandesa a través de charlas, conferencias y reuniones sociales.
Colaboramos siempre con las autoridades diplomáticas de ambos países brindándoles información que allanara su gestión dentro de la comunidad hiberno argentina.
En 2003 entregamos los premios Trayectoria a aquellos miembros que por sus obras en la sociedad fueran merecedores de una distinción.
Entre sus hechos más recientes, nuestra Asociación fue la encargada de realizar el Primer Desfile de San Patricio en Buenos Aires y el primer Bloomsday con carácter público.

 

La Comisión Directiva de la Asociación Argentino-Irlandesa "William B. Yeats" de Buenos Aires  ha quedado integrado de la siguiente manera:

Periodo  a

 

  Presidente:  Jorge Mackey

  Vice-Presidente:  Inés Deane

  Secretario:  Hugo Boggan

 Tesorero:

   Pro tesorero:

   Vocales :

  Revisor Cuentas :

  Revisor Cuentas Suplente :

 

Subcomisiones formadas:

 

   Subcomisión de Cultura :

 

  Subcomisión de Fiestas :

Mail  :   asoargirl@yahoo.com.ar   Teléfono de contacto:  (011) 4953-3562

 

 

ACTIVIDADES

Estancias irlandesas en Argentina

 

Por Jorge Mackey

 

El pasado 13 de mayo la periodista Virginia Carreño dictó una interesante charla sobre las Estancias irlandesas en Argentina.

Además del numeroso público que colmó el auditorio, asistieron María Esther Bondanza, embajadora argentina en Irlanda, y Philomena Murnaghan, Embajadora irlandesa en nuestro país.

Carreño se refirió a la situación en que se encontraban los primeros inmigrantes irlandeses: “En ese entonces (mitad del siglo 19) Irlanda estaba en condiciones muy penosas. Al llegar a la Argentina los inmigrantes encontraron un presente y un futuro promisorio, y eso los entusiasmó inmediatamente en esta aventura”.

Aquellos hombres vinieron solos, sin sus familias, contratados como puesteros o simples pastores de ovejas. Sus inicios fueron rudos, pero su tenacidad les permitió sobrevivir. Al comienzo vivieron en taperas o ranchos de paja, y se alimentaron de lo que podían cazar.

Sin embargo, según Carreño, tuvieron mucho olfato para elegir las tierras donde se establecieron, lo que les permitió –poco a poco- progresar, tener buenas cosechas y tierras propicias para pastar ganados.

Con el progreso adquirieron sus propias tierras, ocupándose de la cría de ovejas, de la comercialización de productos de campo, y de la organización de carreras de caballo “a la inglesa”.

Gradualmente fueron introduciendo un modelo de establecimiento rural que serviría de ejemplo para otras estancias: el alambrado, los molinos, la maquinaria agrícola y nuevas formas de hibridación del ganado.

“Las estancias eran muy simples, pero sin embargo las dotaron con todo el comfort que podía tenerse en esa época –una buena cocina y una sólida chimenea-”, señaló con picardía.

Agregó Carreño que esta aventura fue posible gracias al temple de muchas mujeres irlandesas que colaboraron también en trabajos rurales, amén de las clásicas tareas hogareñas: “Participaban de la esquila que hacían incluso en el interior de las casas”.

La disertante aprovechó la reunión para recordar a Eduardo Casey, fundador de Venado Tuerto y primer propietario de la Estancia Curumalán. “Casey entusiasmó a sus amistades a comprar terrenos en la zona, y con su visión y accionar se consolidó como uno de los grandes hombres del campo argentino. Tomás Armstrong también lo fue, con enormes extensiones en Buenos Aires y en Santa Fe”.  No olvidó tampoco de rememorar al Padre Fahy, que recorrió la pampa dando ayuda espiritual a sus coetáneos, asistiéndolos también en cuestiones financieras, o hasta incluso organizando casamientos entre familias.

Como un tirón de orejas a algunos políticos actuales, Carreño finalizó: “No hay que olvidar que gran parte de la riqueza del país la hizo la gente de campo”

Finalizada la charla, la Dra. Bondanza , nombrada recientemente Embajadora en Irlanda, se mostró entusiasta con su nuevo destino diplomático. “Siempre tuve mucho afecto por esta comunidad y ahora voy llena de proyectos que espero concretar”, expresó con mucha calidez.

A su turno, Murnaghan, diplomática irlandesa, agradeció a la conferencista los detalles de la historia de los inmigrantes en la pampa.  

Finalizada la disertación, hubo tiempo para un vino de honor, anécdotas y demás comentarios sobre temas campestres.  

 

Virginia Carreño, conferencista 

Philomena Murnaghan (izq), Embajadora de Irlanda; María Esther Bondanza (centro), Embajadora argentina en Irlanda; Clara Furlong

 

 

Contáctenos